Estos días estoy en Quito participando en un máster de formación de colegas ecuatorianos. Cosa que está resultando terriblemente intensa e interesante.

Cómo he hecho otras veces en España, propuse una dinámica inicial con el objetivo de conocer al grupo haciendo aflorar percepciones y creencias personales sobre la educación matemática desde dos puntos de vista, como consumidores de matemáticas y como docentes. Y dicho sea de paso, otro objetivo es ejemplificar cómo generar información in situ a la par que usamos las matemáticas para responder a una necesidad: sintetizar, representar y comprender información que nos atañe y que queremos comprender.

No me sorprende comprobar como, también en este lado del charco, las Matemáticas son consideradas una asignatura importante que a su vez no goza de la mejor reputación. Demasiado a menudo difícil, aburrida y carente de significado.

Aunque me consuelo con el hecho de que también este lado del charco está lleno de docentes preocupados por mejorar los aprendizajes de sus alumnxs.

Sí se puede.

La vida docente debería ser al revés; Debería empezarse siendo ministro de educación y así cualquier sueño grandilocuente quedaría satisfecho de inicio. Después te ofrecen ser director general y aceptas cansado de impulsar repensadas políticas educativas de incierto impacto. Intentas conocer de cerca el territorio donde te reciben con un mezcla de respeto e incredulidad. Durante cuatro años trabajas sin descanso y cuando empiezas a sentirte cómodo se convocan elecciones y de la noche al día te echan. Entonces decides fijarte un reto concreto: formar parte del equipo directivo de la escuela de tu barrio. Estar en un entorno cercano y conocido te motiva en esta nueva etapa. Formas parte de un equipo lleno de ideas con el deseo de corresponder las ganas de crecer y aprender de los niños y niñas. Ocho años más tarde, renuncias al cargo con alguna victoria en el bolsillo pero la leve sensación de que podría haberse hecho mucho más, exhausto de tanta burocracia y un claustro nublado por la disciplina, los estándares y la evaluación. Después pasas los siguientes 20 años en el aula, haciendo clase, gozando de la relación pedagógica con tus alumnos, y viendo como tus esfuerzos producen pequeños pero poderosos cambios. Finalmente eres alumno, el rango más alto en la vida docente, consciente de la complejidad del mundo en que vivimos, valorando el entusiasmo y el esfuerzo de tus maestros, y aprovechando cada minuto para aprender más y mejor. Y, claro, abandonas esta vida sabiendo que todos somos parte del problema y de la solución, agradecido por haber disfrutado cada etapa sin excusas ni reproches, convencido de que está en tus manos cambiar el mundo que te rodea está.

Créditos: versión libre de “La vida al revés” de Quino.

La vida docent hauria de ser al revés; S’hauria de començar sent conseller d’ensenyament i així qualsevol somni grandiloqüent quedaria satisfet d’entrada. Després t’ofereixen ser director general i acceptes cansat d’impulsar repensades polítiques educatives d’incert impacte. Intentes conèixer de prop el teu territori on et reben amb una barreja d’esperança i incredulitat. Durant quatre anys treballes sense descans i quan comences a sentir-te còmode es convoquen eleccions i de la nit al dia et fan fora. Llavors et fixes un repte concret: formar part de l’equip directiu de l’escola del teu barri. Estar en un entorn proper i conegut et motiva i t’engresca en aquesta nova etapa. Formes part d’un equip directiu ple d’idees amb el desig de correspondre a les ganes de créixer dels nois i noies. Vuit anys després reunicies al càrrec amb alguna victòria a la butxaca però amb la sensació de que es podria haver fet molt més, exhaust de tanta burocràcia i d’un claustre enboirat per la disciplina, els estàndars i l’avaluació. Després passes els següents 20 anys de la teva vida a l’aula, fent classe, gaudint de la relació pedagògica amb els teus alumnes, i veient com els teus esforços produeixen petits però poderosos canvis. Finalment ets alumne, el rang més alt a la vida docent, conscient de la complexitat del món en que vivim, valorant l’entusiasme i l’esforç dels teus mestres, i aprofitant cada minut per aprendre més i millor. I, és clar, abandones aquesta vida docent sabent que tots som part del problema i de la solució, agraït per haver gaudit cada etapa sense excuses ni retrets, i convençut de que canviar el món que t’envolta està a les teves mans.

Crèdits: versió lliure de “La vida al revés” de Quino.