Khan Academy: Regreso al futuro (castellano)

“Creo que acaban de vislumbrar el futuro de la educación.”
Bill Gates, marzo de 2011

Salman Khan, analista financiero en Boston, prepara videotutoriales en su tiempo libre para ayudar a su prima Nadia a estudiar y aprobar matemáticas. Viven a 2.500 km de distancia, hecho que, com se intuye, determina el formato de la ayuda. Salman aloja los videos en YouTube, haciendo posible que compañeros de Nadia tambien puedan beneficiarse, estos se hacen populares y empiezan a ser usados por personas de fuera del círculo, entre los cuales se encuentran los hijos de Bill Gates.

Dos años y quince millones de euros después Khan Academy (KA) se define a si misma como una organización sin ánimo de lucro con el objetivo de cambiar la educación a mejor (sic) proporcionando una world-class education gratuita para todos y en cualquier lugar. Según explica su web (khanacademy.org) ofrece una llibrería de 3.300 videos, un conjunto ordenado de ejercicios generados aleatoriamente y de dificultad progresiva que llama mapa del conocimiento (glups!), un conjunto de datos estadísticos que resume la actividad de cada usuario y la posibilidad de monitorizar la actividad de grupos de usuarios.

Actualmente es el “web con finalidades educativas” más usado fuera de las aulas por los estudiantes de los EEUU. Recibe 3,5 millones de visitas mensuales y 390 millones de páginas vistas. Ha recibido miles de elogios de usuarios de todo el mundo y también de personas y de medios con impacto social, mediático y económico.

Bill Gates, el “tío Gilito” de la criatura, dijo en las famosas conferencias TED “creo que acaban de vislumbrar el futuro de la educación”. Hace falta decir alguna cosa más? Respuesta aquí.

Woodie Flowers, profesor emérito del MIT, afirma que “si dejamos la formación para la nuevas tecnologias, podemos permitir a las universidades hacer educación real, la que se produce cuando un grupo de personas se une para construir o producir alguna cosa bajo la guía de un mentor, de un experto. Hacer cosas es mucho más importante que verlas o escucharlas”. En el mismo artículo Carles Capdevila, director del períodico catalán ARA, consigue simplificarlo: “Internet para formar, las aulas para educar”, añadiendo que “se trata de un cambio de paradigma que iniciativas como la KA han puesto encima de la mesa. Traspasas la formación a Internet, enseñas las lecciones a partir de tutoriales, de animaciones, de herramientas interactivas, y te queda el espacio de las aulas para educar, experimentar, debatir, cooperar”.

El periodista de La Vanguardia Màrius Fort, en un artículo titulado “Salman Khan, el profesor con cuatro millones de alumnos al mes” recoge la opinión del filósofo y físico Humberto Schwab, integrante de los grupos barceloneses de la KA, donde dice que la “KA te demuestra que no hacen falta edificios para enseñar física, por ejemplo, porque puedes aprenderla más rápidamente por Internet” y profetizaba “con cosas así podemos solucionar de una tacada el problema de la enseñanza y, de paso, hacer las cosas más baratas. La Khan Academy es un profesor que da clases a millones de alumnos, y eso es muy barato”.

Dolors Reig, “conferenciante, que investiga la red desde 99” con 18.696 seguidores en Twitter (2/8/12 17:19), escribe en su blog que la KA “propone una metodologia de aprenendizaje completamente nueva”.

La distancia que separa la opinión pública dominante de la mia propia después de ser uno de los “cuatro millones de alumnos” de  Salman Khan me ha motivado a escribir estas líneas. Me sorprende la cantidad y la magnitud de los elogios que ha recibido y que seguramente seguirá recibiendo, y me pregunto si no nos estamos excediendo un poco. Honestamente, se me pone la piel de gallina (de miedo) cuando se habla de la KA como un nuevo paradigma educativo.

Es evidente que la KA es un recurso magnífico, pero con un alcance limitado. De hecho, bastante limitado. La KA resulta extremadamente útil para sistematizar procedimientos mecánicos. Fuera de ahí, hace agua en muchos aspectos.

Hay un cierto consenso internacional en que la escuela que queremos es aquella en la que sea possible la construcción del conocimiento a través de la experiencia, a menudo compartida por alumnos con otros alumnos, en entornos físicos estimulantes, que favorezcan la curiosidad y la creatividad, mediante propuestas que planteen preguntas, que pongan de relieve aplicaciones, que conecten con los intereses del alumnado, que bla, bla y bla. Aquella donde pueda producirse aquello que los expertos llaman “aprendizaje significativo” y que el sentido común me dice que es aquel que tiene un significado, un valor, más allá de la memorización de conceptos y la sistematización de procesos. Parece entonces que el espacio destinado para propuestas unidireccionales (profesor → alumnos) basadas en la memorización de conceptos deberia ser el mínimo indispensable, y es precisamente en este espacio donde la KA es especialmente útil.

Exagerando deliberadamente, la KA podria ser un sustituto 2.0 de los cuadernos Rubio, però que, completamente de acuerdo con Kate Nowak, significa un empobrecimiento de lo que significa “hacer matemáticas“. Se podria decir que la KA es una herramienta del futuro para dar clases del pasado, una especie de “Regreso al futuro” educativo.

No hay duda de que 3.300 videotutoriales y un conjunto de ejercicios generados aleatoriamente y de dificultad progresiva tienen un valor educativo, pero este valor tiene poco o nada que ver con la personalización del aprenendizaje y la autonomia del aprendiz. Iniciativas tecnológicamente innovadoras com la KA suelen confundir la personalitzación del aprendizaje con la automatización del enseñanza, y la adquisición de autonomia en el aprenedizaje con la repetición de procesos mecánicos de dificultad adaptativa (parametrizada!).

El propio Salman Khan ha intentado maquillar este anacronismo pedagógico:

“Nunca oiréis en un video de Khan Academy ‘memorizar esta fórmula’.”
Sal Khan

Michael Pershan, profesor de matemáticas en Nueva York, publica en su blog un listado con la transcripción, el minuto y el segundo, y el enlace a 20 videos en los cuales se pide explícitamente la memorización de fórmulas y conceptos.

Resulta decepcionante la frivolidad y la superficialidad con la que a veces la prensa habla sobre educación. Tener cuatro millones de alumnos no tiene nada de positivo, oir hablar de KA como “futuro de la educación”, como bandera de un “nuevo paradigma”, como solución” al problema de la educación” deberia hacernos reflexionar. Creo que si la KA no existiera deberia inventarse, pero en su resurgimiento deberiamos ser prudentes con el mensaje que queremos dar y en como lo queremos dar.

Estamos hartos de oir que son necesarios cambios más o menos profundos en educación, y que estos cambios pasan por la integración de la tecnologia en los centros educativos. Una integración, dicho sea de paso, que no es cuestión de dinero, sinó de voluntad social y política, por eso parece especialmente importante evidenciar las bondades pedagógicas de la tecnologia. En este sentido, magnificando artificialmente supuestos avances de la tecnologia aplicada a la educación no favorecemos ni la tecnologia, ni la educación.

Soy muy nuevo en este negocio, hace tres años que dedico ilusiones y dolores de cabeza profesionales a la educación, así que ya corro a pedir disculpas por las locuras que pueda decir. Soy un firme defensor del uso de la tecnologia en educación, he participado en diversos proyectos que impulsan la integración de ésta en nuestras aulas, y pienso que para favorecer que esta se ponga al servicio del aprendizaje es conveniente que dejemos de jugar a las sombras chinas. Los remedios maravillosos tampoco existen en educación.